¿Qué dice la Constitución venezolana sobre la sucesión de Chávez?

semaforo amarillo

Nicolás Maduro ha jurado como ‘Presidente Encargado’ de Venezuela con las siguientes palabras: “Juro a nombre de la lealtad más absoluta al comandante Hugo Chávez que cumpliremos, que haremos cumplir esta Constitución bolivariana con la mano dura de un pueblo dispuesto a ser libre. Lo juro”. Después de tomar posesión ha nombrado como Vicepresidente del Gobierno al yerno de Hugo Chávez, Jorge Arreaza, quien hasta ahora era ministro de Ciencia y Tecnología.

Tras la toma de posesión de Nicolás Maduro han surgido las dudas sobre si esta es constitucional o no. Henrique Capriles, líder de la oposición, ha dicho que se trata de un fraude constitucional, pero ¿qué dice exactamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela?

Quien no quiera leer todo el análisis previo, puede ir directamente al apartado:

Antecedentes (resumen). Hugo Chávez fue reelegido el pasado noviembre como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela con el 54,84% de los votos. Cuando debía tomar posesión de su cargo el día 10 de enero de 2013 ante la Asamblea Nacional, Chávez se encontraba ingresado en Cuba para tratar el cáncer que padecía desde hace más de un año. Chávez solicitó entonces al Parlamento una autorización para aplazar la toma de posesión. La Asamblea le concedió ese aplazamiento. El Presidente de la Asamblea, Diosdano Cabello dijo: “[La Asamblea] le concede a usted el tiempo que necesite para atender su enfermedad y regrese a Venezuela cuando la causa sobrevenida haya desaparecido. Cuídese Presidente, Dios lo bendiga, lo queremos desde aquí de Venezuela”, y anunció que se aplicaría el artículo 231 de la Constitución, que establece que la nueva toma de posesión se hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela había emitido un dictamen conjunto el día 9 de enero (un día antes de la toma de posesión prevista inicialmente) en el que interpretaba el contenido y el alcance del artículo 231 (ver Interpretación de los artículos). En ese dictamen autorizaba el aplazamiento y avalaba la continuidad del Gobierno.

Hugo Chávez muere el pasado 5 de marzo y se abre el debate de la sucesión. El núcleo de la discusión reside en saber si el puesto de Presidente lo debe asumir el Vicepresidente (Nicolás Maduro) o el Presidente de la Asamblea (Diosdano Cabello) hasta que se celebren las elecciones.

Nicolás Maduro ya ha jurado como ‘Presidente Encargado’ y ha instado a la celebración de elecciones lo antes posibles. Previamente (ayer, 8 de marzo) la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia emitió un nuevo dictamen en el que interpreta el contenido y el alcance del artículo 233 de la Constitución (ver Interpretación de los artículos) y resuelve que “el Vicepresidente Ejecutivo deviene Presidente Encargado y cesa en el ejercicio de su cargo anterior. En su condición de Presidente Encargado, ejerce todas las atribuciones constitucionales y legales como Jefe del Estado, Jefe de Gobierno y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”

Artículos clave. En la Constitución hay dos artículos fundamentales que se refieren al escenario del aplazamiento de la toma de posesión y a la sucesión.

Artículo 231. El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Artículo 233.  Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

Si la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva.

En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.

Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período.

Interpretación de los artículos. El Tribunal Supremo de Justicia emite dos sentencias (en ponencia conjunta) en las que interpreta el alcance de los artículos mencionados y en las que se basan los principales implicados para justificar su posición.

Ponencia Conjunta sobre el alcance y contenido del artículo 231 (Expediente Nº 12-1358): En resumen, el Tribunal entiende que 1) no debe considerarse que la ausencia del territorio de la República configure automáticamente una falta temporal; 2) que no es necesaria una nueva toma de posesión en relación al Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, en su condición de Presidente reelecto, en virtud de no existir interrupción en el ejercicio del cargo y que el 10 de enero se inició un nuevo período constitucional y 3) en atención a los principios de continuidad administrativa y para preservar la voluntad popular (sic) el Poder Ejecutivo podía seguir ejerciendo sus funciones.

Ponencia Conjunta sobre el alcance y contenido del artículo 233 (Expediente Nº 13-0196): En resumen, el Tribunal entiende que 1) el Vicepresidente Ejecutivo deviene Presidente Encargado; 2) que debe convocarse a una elección universal, directa y secreta y que el Presidente Encargado puede participar en ese proceso electoral y 3) que durante el proceso electoral para la elección del Presidente de la República, el Presidente Encargado no está obligado a separarse del cargo.

Conclusiones y polémica. Según lo acontecido, Nicolás Maduro será Presidente Encargado (una figura que no aparece en la Constitución, a la espera de que alguien me corrija) hasta la celebración de las elecciones. La oposición ha dicho que se trata de un fraude constitucional y que Maduro debe dejar su cargo y presentar su candidatura al órgano electoral competente para participar como candidato.

La clave de la interpretación del Tribunal en el primer caso (cuando Chávez pospuso su toma de posesión) parece estar en que Chávez es presidente “reelecto”, según dice el dictamen, mientras que el artículo 231 se refiere al candidato “elegido”. Además, considera que, aún cuando Chávez nunca tomó posesión de su cargo oficialmente, el nuevo período constitucional empezó a partir del 10 de enero.

En el segundo caso, quien interpone ante el Tribunal la solicitud de interpretación constitucional del art. 233 (OTONIEL PAUTT ANDRADE, ¡como para aprenderse el nombre!), plantea el nudo gordiano de la cuestión que no puedo ser resuelto sin la intervención del Tribunal; es decir, “que han concurrido los dos mencionados supuestos del citado artículo constitucional 233, en virtud [de] que se ha producido la falta absoluta del Presidente tanto ‘antes de tomar posesión’, como ‘durante los primeros cuatro años del periodo constitucional’ que se inicio (sic) a partir del 10 de enero de 2013, lo cual en consecuencia, origina el problema jurídico y político de quien en definitiva debe asumir la jefatura del Estado, a menos que se interprete que nunca se inició el nuevo período constitucional 2013-2019 porque nunca se concretó el acto de juramentación del Presidente electo” (el subrayado es mío). El Tribunal estima que no era necesaria una nueva toma de posesión del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías y que a todos los efectos, a pesar de no jurar el 10 de enero, Chávez continuaba en funciones y el nuevo período constitucional se declaraba inaugurado.

Además, con relación a la sucesión, el Tribunal considera que Nicolás Maduro puede asumir el cargo Presidente Encargado de la República y hace una interpretación favorable del artículo 229 que prohíbe por incompatible que quien ejerza el cargo de Vicepresidente Ejecutivo en el día de su postulación o en cualquier momento entre esta fecha y la de la elección pueda ser elegido Presidente. El Tribunal entiende que, dentro de los supuestos de incompatibilidad, no está comprendido el de ser Presidente Encargado de la República.

En definitiva, el derecho puede ser todo lo flexible que se quiera. El Tribunal infiere que como Chávez venía de presidir el gobierno anterior, no existía una interrupción de su mandato, sino que hay continuidad y que, aunque Chávez no hubiera tomado posesión todavía, el nuevo período constitucional se consideraba inaugurado.

Sin ser jurista, a primera vista esto plantea una contradicción: afirmar que un nuevo período constitucional comienza a todos los efectos y justificar al mismo tiempo el aplazamiento de la jura de Chávez y la validez del Gobierno ‘en funciones’ en base precisamente a una continuidad (por definición, anterior, ya comenzada); es decir, se justifica el inicio del nuevo período asumiendo que en efecto no hay nada nuevo bajo el sol.

En conclusión, en base a la literalidad de los artículos y sin la interpretación del Tribunal, no está claro que Maduro debiera ser envestido, pero considerando las sentencias tampoco parece que lo tenga prohibido. Lo que demuestra el papel crucial que tienen los órganos judiciales que interpretan y vigilan que se cumpla la constitución. El análisis politológico lo dejo para otro momento, si es que ese momento llega.

Más allá de la polémica y de este ejercicio apresurado de fact-checking, lo que hace todavía más pintoresco el caso no es el qué, sino el cómo. Es decir, la forma, las palabras y la manera en que Maduro ha jurado el cargo. En síntesis, presentándose como el continuador de un legado que pareciera casi intemporal, jurando lealtad a alguien que está muerto y proclamándose su sucesor; eso sí, sin haber recibido un solo voto para ello. Esto, interpretaciones jurídicas aparte, parece algo así como el suspenso de la legitimidad democrática hasta próximo aviso.



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