Un mundo en blanco y negro

A Iñigo Errejón (PODEMOS) le está sucediendo lo mismo que a Beatriz Talegón (PSOE), aquella joven militante que pronunció un discurso incendiario en Lisboa contra la casta socialista. Ambos pasaron de la militancia callejera a la portada de los periódicos sin solución de continuidad, elevando tanto el listón que se han obligado a refrendar con sus actos la perfección moral que reclamaban con sus palabras.

A Talegón le duró poco la luna de miel. Apenas una semana después de asaltar el prime time con aquel discurso sin papeles, tuvo que enfrentarse al juicio traspapelado de la calle, que la despidió a gritos de una manifestación cuando la vio aparecer junto a un ex-ministro. Talegón fue transmutando en casta mientras era escoltada hasta la salida, a pesar de que solo unos días antes había denunciado la incoherencia de viajar en coches de lujo, hospedarse en hoteles de 5 estrellas y proclamarse socialista, pero ya se sabe que la calle es pejiguera.

La luna de miel de Iñigo Errejón, en cambio, ha durado un poco más. En el camino Errejón ha liderado (en compañía de otros camaradas, que todos somos uno) la campaña y estrategia política de PODEMOS hasta convertir a un movimiento nacido a la luz del Sol en la tercera fuerza política de España en estimación de votos, mientras sus miembros se integraban con mucha eficacia en las sombrías tertulias políticas de este país, que falta hacía.

El tránsito de las aulas a la tele del imberbe politólogo solo se ha visto interrumpido tras conocerse que intentó compatibilizar una beca de investigación con un trabajo, o quizá fuera al revés. Como consecuencia de ello se están publicando “toneladas de infamia, insultos y manipulación” para generar “una campaña del miedo”, dice Errejón, y es que a la hora de la Tuerka suelen verse mujeronas cubiertas de visón corriendo despavoridas Serrano abajo. Salamanca está insoportable desde que se pusiera de moda llevar coleta hasta en el Ritz, o sea.

Como hizo Talegón en su día, Errejón ha ligado el éxito de sus argumentos a la ejemplaridad de su persona. PODEMOS ha presentado una enmienda a la totalidad del sistema, y algunos de sus líderes han hecho lo más arriesgado que puede hacer un político en ciernes, que es condenarse a la coherencia. Son jóvenes, tienen hambre y quieren conquistar el cielo. Pero hay mucho cabrón escribiendo en los periódicos.

Tras publicarse la noticia de sus presuntas (in)compatibilidades, algunos han aprovechado para gritar que Errejón ya es casta. De aquellas greñas estos pelos, pero en este punto hay que ser claros: Si 1.825 euros mensuales te convierten en casta, el tema pierde toda la gracia y sentido. El problema real es que la España profunda no tiene el tiempo ni la capacidad para profundizar.

Si profundizaran verían que hay un problema mayor relacionado con la forma en que PODEMOS ha construido su discurso político. Con Iñigo Errejón Galván están empleando la misma vara de medir que PODEMOS ha utilizado para medir el mundo, y concluir que vivimos en un país de castosos. PODEMOS ve el mundo en blanco y negro, pero la vida está repleta de grises (ya sé que lo sabéis, pero no me interrumpas, por favor, Pablo).

A veces cobras una beca que te obliga a trabajar 40 horas a la semana en un lugar en el que no resides, pero tienes que compatibilizarla con un trabajo que representa una oportunidad histórica, digamos, en Madrid, donde vives. ¿Qué haces? ¿renuncias a la beca? No, se lo comentas a un amigo que puede ayudarte y buscáis la forma de compatibilizarla. A veces la empresa privada, repleta de casta, hace alguna cosa bien, y en otras ocasiones (en muchas, ya lo sé, Monedero) la lía parda. A veces el Estado, los funcionarios e incluso las enfermeras se equivocan, y en otras hacen su trabajo muy bien. A veces el pueblo es caprichoso, no sabe lo que quiere, o vota casta, y otras veces hace la revolución. A veces. Pero en todas estas circunstancias, siempre hay una paleta de grises en el paisaje.

Creo que sigo sin explicarme. PODEMOS nos ha devuelto algo que la Transición quiso olvidar, tal vez porque estaban muy ocupados conspirando, eh, Juan Carlos ;). Habíamos olvidado ese “estás conmigo, o estás contra mí” porque sabemos que si logras convencer a la gente de que solo tiene dos alternativas, todo se vuelve más sencillo y menos real. Es un mensaje poderoso porque reduces la complejidad de la política a un eslogan y la multiplicidad de visiones a dos opciones: estás con los buenos o con los malos, y cuánto gustito da estar en el lado bueno de la vida. Joder, castoso, qué bajito se te ve desde aquí arriba.

A pesar de ello, debemos reconocerles algo. En este país hacía mucha falta hablar de valores, de los cimientos éticos que sostienen el sistema y de lo que cualquier ciudadano decente espera de sus políticos. Iñigo Errejón merece el beneficio de la duda, hasta que haya pruebas que inviten a dejar de dudar.

A PODEMOS le ha llegado la hora de saltar el listón y enfrentarse al mundo despiadado de la política, donde siempre hay alguien que recuerda lo que dijiste aquel día. Les han puesto enfrente un espejo, Made in PODEMOS, y es el momento de analizar la imagen devuelta. Nos deben una explicación sobre su programa, sí, pero más importante aún es que demuestren que pueden vivir como piensan: en blanco y negro, y sin grises de por medio.

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